El Plan P avanza en Argentina La ‘Peruanización’ de la vida democrática  La oferta electoral tan amplia como desconcertante.
En las recientes elecciones presidenciales de Perú, en primera vuelta, hubo 35 candidatos. De todos ellos, 21 no alcanzaron el 1%. La que más (Keiko Fujimori), solo llegó al 17%, con una participación del 74% teniendo en cuenta que el voto es obligatorio.
Estamos ante una paradoja democrática: a más oferta, menos calidad democrática. Es decir: a más cantidad de candidatos, menos conocimiento por parte de la ciudadanía de quién es quién.
La idea es ‘confundir’ y sembrar el máximo caos posible para que el ganador de las elecciones se explique cada vez más como fruto de una carambola.
De cara a las elecciones presidenciales argentinas en el año 2027 ya ha comenzado una estrategia deliberada para desordenar al máximo el tablero electoral.
Comienza el baile de nombres para que se abandone el debate de ideas y propuestas; y también para generar un ‘marco difuso y confuso’.
La agenda pública se centra en enunciar el máximo número de posibles candidatos, todos aparentemente diferentes, pero en verdad casi todos con un gran parecido en cuanto al modelo de país que defienden.
Esta estrategia se intensifica por dos razones: una, porque estamos a poco más de un año de la cita electoral, y dos, porque Milei no da garantías de asegurar una nueva victoria. Y entonces, se busca ‘candidato competitivo’ para representar a este espacio ideológico. En esta convocatoria, tan generosa, se admite de todo: banqueros, telepredicadores, casta, expresidentes, ex ministros de Economía, gobernadores, y así hasta un largo y surrealista etcétera.
Frente a esta dinámica, toda alternativa antimileista (que realmente quiera ganar) deberá hacer justo lo contrario. En otras palabras: dar la mayor certidumbre posible en cuanto a ideas y propuestas, y por supuesto, en cuanto a la candidatura.
Si el espacio antimileista repite lo mismo que hizo en 2023 en la etapa previa a la campaña electoral, bajará significativamente las probabilidades de ganar.
En aquel entonces, por un buen tiempo, se especuló con una potencial interna entre Scioli, Rossi y Wado de Pedro en el Frente de Todos, y después, a última hora, in extremis, acabó siendo entre Massa y Grabois.
Esto es justo lo que no habría que volver a repetir para esta ocasión.
Si a la continuada crisis de representatividad de los partidos políticos, unido a la profunda crisis económica de la cotidianeidad, le sumamos este ‘caos funcional’, entonces, suben las acciones del candidato más outsider y más distópico. Y luego vienen las desastrosas y conocidas consecuencias en el día a día para la gran mayoría argentina.
Viernes, 1 de mayo de 2026
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