Mauricio Macri gobierna a las escondidas. EL MIEDO DE MACRI  Rodeado de seguridad, huyendo de los actos, caminando entre vallas. Viendo amenazas donde no las hay. Persiguiendo twitteros en las redes sociales, montando operaciones de inteligencia para denunciar agresiones donde hubo abucheos.
A seis meses de gobierno, da miedo ver a un Presidente con tanto miedo.
Miedo, lo que se dice miedo, deberían tener los dirigentes kirchneristas.
En las últimas semanas, se descubrió que el homicida en potencia que disparó contra militantes en la inauguración de un local es del PRO; el energúmeno que quiso avalanzarse sobre Martín Sabbatella en un aeropuerto es dirigente de Cambiemos; entraron al departamento de Guillermo Moreno y la casa de Cynthia García con mensajes claramente mafiosos. Las redes sociales y los medios de comunicación estallan de insultos y amenazas a los referentes del gobierno pasado y nadie hace nada.
Pero el que tiene miedo es el Presidente.
El jueves, cuando volvía caminando por las calles de San Telmo luego de la ronda de las Madres, parando aquí y allá para recibir y dar abrazos, se me acercó un joven. No soy kirchnerista, me dijo, más vale anti, nunca los voté. Soy historiador. Pero quiero decirte que nunca ví dirigentes de un gobierno que se fue perdiendo las elecciones caminar así por la calle, tan tranquilos, con la gente parándolos para abrazarlos.
Ser parte de un proyecto colectivo es el mayor antídoto contra el miedo. No es cuestión de valientes o cobardes: es saberse parte de una multitud que nos rodea y nos protege.
Por eso ni Néstor ni Cristina Kirchner tuvieron nunca en doce años un sólo episodio agresivo en ninguna de sus apariciones públicas. No porque hubiera más seguridad que con el macrismo, que no la había. No porque hubiera menos oposición, la había, muchísima y virulenta. Sencillamente porque siempre, cada vez que aparecían públicamente estaban rodeados de una multitud amorosa que los arropaba y cobijaba. Nunca, en doce años, hubo un incidente en una movilización, nunca hubo que suspender un acto, nunca debieron escaparse de algún lugar. Ni en los momentos de mayor popularidad, ni en los de menos. En pleno conflicto por el campo, Néstor Kirchner recorrió la Plaza de Mayo ocupada por la oposición. El día que dejó el gobierno, Cristina Kirchner fue despedida por una multitud que se contará en la historia como el abrazo colectivo más pleno jamás visto.
Mauricio Macri tiene miedo porque está solo. Porque no es un líder popular. Porque su fuerza política no lo acompaña. Porque ni siquiera quiénes lo votaron lo buscan para abrazarlo o animarlo. Porque organizan actos y entre él y su comitiva y quienes se acercan para protestar por el ajuste o las medidas antipopulares, o hay policía, o no hay nadie.
Porque su seguridad se basa en la policía y no en el pueblo. Cómo no tener miedo.
Llegar a presidente por el marketing y los medios de comunicación y acompañado de voluntarios puede ser muy moderno, pero es muy solitario. Y la soledad y el aislamiento dan miedo. Y el miedo genera violencia. Vivimos tiempos difíciles.
POR GABRIELA CERRUTI
Martes, 16 de agosto de 2016
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