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Interés General
Crisis económica
Llegar a fin de mes: 1,6 millones de personas tienen más de un empleo para sobrevivir.


Un informe de Fundación Encuentro basado en datos oficiales muestra que en el cuarto trimestre del año pasado el 12,2% de las personas ocupadas tenía más de un empleo. El pluriempleo como única forma de sobrevivir a la crisis económica.

El mercado laboral cerró 2025 con una tendencia que dejó de contemplar al pluriempleo como un hecho marginal para convertirse en un problema estructural. En los últimos años, cada vez más personas necesitan más de un trabajo para sostener sus ingresos. Según un informe de la Fundación Encuentro elaborado en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, en el cuarto trimestre del año pasado el 12,2% de las personas ocupadas tenía más de un empleo. En términos absolutos, eso equivale a 1,6 millones de trabajadores y trabajadoras. "Son amortiguadores de la crisis. En particular, es la clase media intentando mantener su habitual ritmo de vida. Primero con la tarjeta, de ahí se deriva la mora en los créditos, y después con el pluriempleo", explicó a El Destape la socióloga de Fundación Encuentro, Sol Prieto.

El fenómeno no se circunscribe al efecto de la política mileísta -aunque se profundizó con el arribo del gobierno libertario-, sino que forma parte de una secuencia de crecimiento sostenido en los últimos años. En 2016, el pluriempleo alcanzaba al 8,8% de los ocupados; en 2025, la cifra se ubica varios puntos por encima. El informe lo sintetiza con una definición que atraviesa todo el diagnóstico: “El pluriempleo se viene consolidando en los últimos años como un componente cada vez más relevante del mercado laboral argentino”.

La expansión se aceleró especialmente a partir de la salida de la pandemia, en 2022. Si bien durante la pandemia se registró una caída transitoria —cuando el indicador descendió a 9,3%—, la recuperación posterior no solo compensó esa baja, sino que llevó el fenómeno a niveles máximos. En 2024 se registró un pico de 12,4% y en 2025 se mantuvo en valores similares. La tendencia, lejos de revertirse, se estabiliza en niveles altos, sostiene el informe, que destaca que "una proporción creciente de trabajadores/as no logra sostener sus ingresos a partir de un único empleo”.

La multiplicación de trabajos deja de ser una opción y se transforma en una estrategia extendida para sostener el nivel de vida. Uno de los rasgos más consistentes del pluriempleo en Argentina es su sesgo de género. Las mujeres no solo participan más, sino que concentran la mayoría de los casos. Según el relevamiento, representan el 56,6% del total de personas con más de un empleo.

La diferencia no se explica únicamente por su peso en el total de ocupados, sino por una mayor propensión a combinar trabajos. Mientras que el 15,5% de las mujeres ocupadas tiene más de un empleo, en los varones esa tasa es de 9,5%. La brecha es de seis puntos porcentuales.

“El ingreso medio de quien tiene más de un trabajo es apenas un 13% más alto. Para los sectores bajos, el segundo empleo es una estrategia de pura supervivencia que no llega a mover la aguja de su realidad económica”, resalta el informe en el que participa Prieto, la investigadora que afirma que "desde el instituto estamos trabajando para ponerle números a la erosión de la vida de los hogares, derivada de las políticas económicas actuales".

El 83% de los trabajadores/as pluriempleados/as tienen dos empleos y el 10% tiene tres, mientras más de un tercio no tiene aportes de ningún puesto formal (35,2%). "El segundo empleo tiende a ser informal. Hasta hace 10 años las mujeres lideraban ampliamente el pluriempleo ahora la tasa es mucho más alta, con participación de trabajadores de casas particulares", sostuvo la investigadora en diálogo con este medio.

De acuerdo con el informe, "las mujeres concentran la mayoría del pluriempleo”. Pero, agrega, esa mayor presencia se vincula con su inserción en ocupaciones más fragmentadas y con menores ingresos, y con la persistencia de responsabilidades de cuidado. En ese cruce entre mercado laboral y organización doméstica, el pluriempleo aparece como una forma de compensación. No se trata solo de sumar ingresos, sino de acomodar tiempos, tareas y responsabilidades. La consecuencia es una sobrecarga que combina jornadas laborales extendidas con trabajo no remunerado.

El fenómeno se concentra en las edades centrales de la vida laboral. Casi 9 de cada 10 personas con más de un empleo tienen entre 30 y 65 años. Es decir, se trata de trabajadores y trabajadoras en etapas de máxima actividad y, al mismo tiempo, de mayor presión económica. " Ahora se masculinizó ese fenómeno, En los noventa hubo un ingreso de las mujeres al mercado laboral para sumar dinero en el hogar y después se adicionaron los jóvenes adolescentes como tercer ingreso", sostiene Prieto.

Entre los jóvenes de 14 a 29 años, el pluriempleo alcanza al 7,3%; en el grupo de 30 a 44 años sube al 13,4%; y entre los 45 y 65 años llega al 14,6%. Luego cae al 4,2% entre mayores de 66. La lectura es directa: el pluriempleo se vincula con el momento del ciclo vital en el que se concentran las responsabilidades económicas. No es una estrategia de entrada al mercado laboral ni una práctica extendida en la salida, sino una respuesta en el tramo más exigente.

El 63% de quienes tienen más de un empleo son jefes o jefas de hogar. Es decir, no se trata mayormente de ingresos complementarios, sino de la principal fuente de sustento. “El pluriempleo está fuertemente vinculado a la responsabilidad económica dentro de los hogares”, advierte el informe. La afirmación se completa con otro dato: el 23,4% son cónyuges o parejas y el 13,4% otros familiares. La estrategia de multiplicar trabajos no es individual, sino que forma parte de una lógica doméstica más amplia.

Tres, cuatro y más empleos
En la mayoría de los casos, el pluriempleo adopta una forma relativamente acotada: la combinación de dos trabajos. El 83% de las personas en esta situación tiene exactamente dos empleos. Sin embargo, el fenómeno no se agota ahí. Un 10,5% tiene tres trabajos y un 3,5% llega a cuatro. Los casos más extremos —cinco o más empleos— son minoritarios, pero existen. En conjunto, representan menos del 3%, aunque muestran situaciones donde la fragmentación laboral alcanza niveles críticos.

El informe define esta estructura como una “lógica de doble inserción laboral” que convive con formas más intensas. En todos los casos, aparece una constante: la necesidad de sumar ingresos. El pluriempleo atraviesa distintos segmentos del mercado laboral, pero presenta núcleos definidos. El principal es el trabajo en casas particulares, que concentra el 13% del total. Se trata de un sector caracterizado por bajos ingresos, alta informalidad y fuerte feminización.

A ese núcleo se suman las ocupaciones administrativas y contables, que explican el 18,6%, y el comercio y las ventas, con el 9,6%. También tienen peso las ocupaciones profesionales —especialmente en salud, educación y trabajo social— que representan el 10,2%. El pluriempleo no se limita a sectores tradicionalmente precarios, sino que también alcanza a trabajadores calificados.

En términos nominales, quienes tienen más de un empleo registran ingresos superiores a quienes tienen uno solo. El promedio alcanza los 656.372 pesos, frente a los 580.232 de los trabajadores con un único empleo. La diferencia es del 13,1%. La brecha se amplía al observar la mediana: 1.200.000 pesos para pluriempleados frente a 900.000 para el resto. Sin embargo, el propio informe advierte que “estas diferencias no necesariamente reflejan mejores condiciones laborales, sino la acumulación de múltiples fuentes de ingreso”.

Esto implica que el mayor ingreso no surge de empleos de mejor calidad, sino de la suma de trabajos. El aumento de ingresos está asociado a la extensión de la jornada laboral, no a una mejora en las condiciones. El pluriempleo tiene presencia tanto en los sectores de menores ingresos como en los más altos. El 23% se ubica en el segundo decil, mientras que el 19,4% está en el décimo.

El informe lo define como una dinámica “a dos puntas”. Por un lado, aparece como estrategia de subsistencia en los sectores más bajos; por otro, como mecanismo de intensificación en segmentos medios y altos. El 35,2% de quienes tienen más de un empleo no realiza aportes jubilatorios. Esto implica que una parte significativa de estos trabajadores combina empleos formales con otros informales, o directamente se desempeña en condiciones precarias; con lo cual, la acumulación de trabajos no garantiza protección social. El 20% de los pluriempleados pertenece al decil de menores ingresos (decil 2), pero otro 20% se ubica en el decil más rico (decil 10). Sin embargo, la diferencia económica es marginal para los más vulnerables.


Martes, 5 de mayo de 2026

   

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