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Interés General
Un conjunto de factores que alteran la serie estadística
Qué hay detrás de las cifras oficiales de pobreza.


Milei dice haber sacado a 15 millones de personas de la pobreza. Llega a esa cifra manipulando el nivel inicial, a partir del uso de una metodología cuestionada y además con cifras que dificultan la comparación intertemporal.

“Sacamos a 15 millones de personas de la pobreza, es un numerazo”, dijo recientemente el presidente Javier Milei. El dato no solo contradice todas las encuestas que marcan un deterioro de la situación social y en la percepción de la sociedad respecto del gobierno nacional, especialmente entre los sectores de bajos ingresos, sino también contrasta con un amplio número de indicadores oficiales y alternativos, desde la cantidad de gente que asiste a los comedores comunitarios hasta la caída del consumo de leche.

La baja de la tasa de pobreza es un dato oficial que está bajo disputa: el gobierno lo manipula comparando con el primer dato de 2024 (post devaluación del propio Milei), pero además por debajo del radar avanza una discusión metodológica acerca de qué está midiendo el Indec.

Respecto de este segundo punto, por un lado quedó clara la intervención de la política en el organismo para retrasar la actualización de las canastas de consumo que conforman el Indice de Precios al Consumidor, que al subestimar el peso de los servicios, entre otras cosas, tiende a dar más bajo de lo que debería, en el actual contexto de fuerte suba de las tarifas. Este tironeo derivó en la salida de Marco Lavagna.

Pero no se trata solo de eso. De acuerdo a un trabajo de la consultora Equilibra, que dirige el economista Martín Rapetti, hay un efecto importante ligado a la “captación de ingresos de la EPH”, esto es, la mejora en la calidad de medición de la encuesta, que genera mayor declaración de ingresos, lo cual no equivale a suba de ingresos, aunque en la comparación frente a períodos anteriores se presta fácil a la confusión: la gente declara mejor sus ingresos respecto a la situación previa, pero no necesariamente tiene mejores ingresos.

“Tras la volatilidad inflacionaria de los últimos años, la pobreza medida por Indec mostró oscilaciones extremas: del 35,2% entre oct-21 a mar-22 se aceleró hasta 52,9% en el primer semestre de 2024 y bajó en 2025 hasta mínimos desde 2018. Pero ningún indicador relevante asociado a la pobreza mostró una mejora tan fuerte”, indican los autores, Lorenzo Sigaut Gravina, Sebastián Lastiri, Gonzalo Carrera y Micaela Bassi.

Con todo, la caída desde el 52,9% en el primer semestre de 2024 hasta el último dato del 28,2% (una merma de casi 25 puntos porcentuales) de la cual se aferra Milei queda tremendamente desdibujada si la comparación se realiza frente al último período de Fernández y con la corrección metodológica de Equilibra: en este caso, la tasa de pobreza bajaría del 44,1% al 40,8%, es decir, 3,3 puntos porcentuales.

Pero además, Equilibra aclara que si la corrección estadística se realiza de manera más fina (ponderando la subdeclaración de ingresos de acuerdo a la masa salarial), la brecha respecto del final de Fernández se achica incluso más. A continuación, las razones.

Subdeclaración de ingresos
La Encuesta Permanente de Hogares sobre la cual basa el Indec su medición de ingresos (que contrasta con precios para llegar a las tasas de pobreza), tiene un grado de subdeclaración que es estructural. Es decir, la gente encuestada tiende a declarar menos ingreso del que posee, y dicho efecto se amplifica al llegar a los valores más altos de ingresos.

De acuerdo a Equilibra, en los últimos dos años la “captación de ingresos”, es decir qué proporción de los ingresos reales la gente declara en la EPH, mejoró para todas las categorías, tanto asalariados registrados, como empleados públicos y trabajadores informales.

Esto se debe a que la reducción de la inflación facilita la percepción del ingreso nominal (es más sencillo recordar cuál es el ingreso personal y del hogar), pero además “a partir del cuarto trimestre del 2023 la EPH implementó nuevas preguntas que perfeccionaron el alcance de los ingresos no laborales", dice el informe.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA), ilustra claramente el problema para comparar las series de pobreza que surge a raíz de la dinámica de los ingresos de los trabajadores no registrados.

El CEPA midió una correlación casi total entre el índice de salarios de los no registrados del Indec y el salario mínimo vital y móvil entre mayo de 2016 hasta diciembre de 2023. Durante ese período, ambos indicadores se mueven de la misma manera. En cambio, desde ese momento hay un quiebre, yendo el índice de salarios no registrados muy por arriba del salario mínimo.

Desactualización de canastas
También está el problema de la desactualización de las canastas de consumo, que terminó en la escandalosa salida de Marco Lavagna, por el cual la relevancia de los servicios está subestimado, en favor de los bienes.

De acuerdo al CEPA, “¿qué implica esta subestimación? principalmente, que el peso de lo no alimentario, en particular los servicios y el transporte, en la estructura de consumo de los hogares se mensura muy por debajo de su peso real actual". “Como consecuencia, una mayor cantidad de hogares aparece por encima de la línea de pobreza, incluso cuando sus ingresos no han tenido un crecimiento significativo en términos reales”, indica.


Martes, 5 de mayo de 2026

   

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